El Consejo de Operaciones de Emergencia (COE) Nacional ha elevado oficialmente el nivel de alerta a naranja en 17 provincias del Ecuador ante la confirmación internacional del inicio del Fenómeno del Niño. Esta decisión, basada en los informes técnicos del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) y del Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno del Niño (Erfen), responde a la evaluación positiva realizada por organismos como la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la NOAA. La medida implica un alto nivel de amenaza, activando inmediatamente acciones de preparación y respuesta ante posibles lluvias intensas, crecidas de ríos e inundaciones.
Diferencias entre los niveles de alerta
Es fundamental comprender el sistema oficial de alertas para interpretar correctamente la gravedad de la situación. La alerta naranja, que ahora se aplica en todo el territorio nacional afectado, corresponde a un evento inminente; esto significa que las autoridades consideran probable la ocurrencia del fenómeno y exigen una fase de mayor organización institucional. A diferencia de la alerta amarilla, que indica simplemente una amenaza identificada y requiere vigilancia continua, la naranja exige pasar de la simple observación a planes de respuesta activos.
La decisión se basa en el monitoreo constante del Inamhi y Erfen, mientras organismos internacionales ya consideran al Niño oficialmente en curso. (Fuente: COE Nacional)
Riesgos y acciones preventivas
El paso a este nivel de alerta activa protocolos específicos para reducir daños potenciales. Entre las medidas se incluyen el refuerzo del monitoreo hidrológico, la preparación de planes de contingencia y una mayor coordinación entre los organismos de emergencia provinciales y nacionales. La principal preocupación en esta etapa es el aumento de caudales y la saturación de suelos, factores que elevan significativamente la probabilidad de deslizamientos e inundaciones.
Las autoridades enfatizan que no se debe esperar a la activación de una alerta roja, el nivel más alto del sistema donde el evento ya está en curso generando impactos directos. La alerta naranja es un llamado crítico para tomar medidas preventivas inmediatas, garantizando la protección de infraestructura y la seguridad ciudadana ante los cambios en los patrones habituales de lluvia y temperatura que caracteriza este fenómeno climático.