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Cacao ecuatoriano: la asociatividad del pequeño productor como motor de exportación

Cacao ecuatoriano: la asociatividad del pequeño productor como motor de exportación

El sector cacaotero alcanzó récords históricos gracias a la organización de 185 mil agricultores y el apoyo institucional en los últimos años.

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Ecuador ha consolidado su posición como un actor fundamental en el mercado global del cacao, logrando hitos históricos de producción y comercialización. Según datos recientes presentados por la Asociación Nacional de Exportadores de Cacao (Anecacao), durante el año 2025 el país exportó 600 000 toneladas de grano, generando ingresos por 4 668 millones de dólares. Este desempeño se mantiene robusto incluso ante la actual volatilidad de los precios internacionales y la caída registrada en este 2026 tras dos años de bonanza previa.

Triunfo del pequeño productor

El éxito no es casual, sino el resultado directo de más de dos décadas de trabajo organizado. El actor central de esta transformación son los aproximadamente 185 000 pequeños productores que conforman la base del sector. La productividad promedio ha pasado de 300 kilos por hectárea hace cinco años a casi una tonelada en la actualidad, marcando un crecimiento sin precedentes.

Este incremento técnico y productivo se debe principalmente a la asociatividad. Organizaciones como la Unión de Organizaciones Campesinas Cacaoteras del Ecuador, Fortaleza del Valle y Kallari han permitido que los agricultores superen la dependencia de intermediarios tradicionales. Al unirse, pudieron certificar su producción bajo estándares orgánicos y de comercio justo.

Alianzas estratégicas

La estructura productiva ecuatoriana se ha fortalecido mediante alianzas multisectoriales. El sector privado ha jugado un rol preponderante al acompañar a los agricultores con asesoría técnica y transferencia de tecnología; según Anecacao, el 85% de estos productores participa en programas impulsados por la iniciativa privada.

Paralelamente, han intervenido organismos no gubernamentales y el Estado. Esta articulación ha permitido que las organizaciones agrupan a miles de familias —muchas encabezadas por mujeres— accedan directamente a mercados exigentes como Estados Unidos, la Unión Europea y Asia, estableciendo precios más justos.

El reto del desarrollo rural

A pesar de los logros cuantitativos, el sector enfrenta desafíos cualitativos. La tarea pendiente consiste en mantener esta articulación institucional y asegurar que la riqueza generada por las exportaciones llegue efectivamente al productor final. El modelo demuestra que el desarrollo rural es viable cuando agricultores, exportadores, academia e instituciones públicas trabajan alineados.