El balance oficial de las víctimas mortales por el doble terremoto que azotó a Venezuela la noche del pasado 24 de junio ha sido elevado a 3.342, según informó este domingo Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento venezolano. La cifra representa un aumento significativo de 388 fallecidos con respecto al recuento anterior del sábado, mientras continúan las intensas labores para extraer cuerpos bajo los escombros en varias ciudades afectadas.
Despliegue humanitario y cifras oficiales
Además de la cifra mortal, el titular parlamentario detalló que 16.740 personas resultaron heridas en la tragedia sísmica. Según el balance oficial presentado a través de su cuenta en Telegram, se han rescatado a 6.462 individuos y 17.345 familias han perdido su vivienda como consecuencia directa del sismo.
Para atender la emergencia, las autoridades habilitaron 79 campamentos transitorios donde actualmente reciben asistencia 86.794 familias. La distribución de ayuda humanitaria incluye el reparto de 9.585 toneladas de alimentos y 669.008 litros de agua potable. En términos de infraestructura, se mantienen en pie 856 edificios afectados y 190 completamente colapsados.
Presencia militar y voluntariado
La respuesta institucional ha movilizado a un total de 29.567 efectivos del Ejército y las fuerzas de seguridad venezolanas, sumándose al trabajo de 27.482 voluntarios civiles. Las autoridades dispusieron una línea telefónica específica y una plataforma digital para que los ciudadanos puedan reportar la situación de sus familiares en paradero desconocido.
Contexto histórico y alcance geográfico
Aunque las cifras oficiales no actualizan el número exacto de personas desaparecidas, la iniciativa ciudadana 'Desparecidos Terremoto Venezuela' ha registrado más de 31.000 reportes de familiares sin contacto. Este evento se consolida como el sismo más mortífero en la historia reciente del país sudamericano; hace 59 años, en julio de 1967, un terremoto similar dejó 245 muertos.
Los recientes movimientos telúricos afectaron a Caracas y a otros seis estados del norte. La Guaira se ha identificado como una zona particularmente damnificada, región que ya había sufrido una tragedia natural con un deslave en 1999. En la actualidad, los grupos de rescatistas internacionales han retirado sus operaciones, dejando el trabajo de escombros a cargo de bomberos, defensa civil y vecinos.