El balance de víctimas mortales por el terremoto de magnitud 7,1 que sacudió la prefectura de Kumamoto ha sido elevado a 30 fallecidos. El sismo, ocurrido el pasado martes 28 de julio, provocó graves daños estructurales y activó una operación de rescate masiva liderada por más de 900 efectivos entre bomberos, policía y ejército. Las autoridades japonesas mantienen abierta la búsqueda de sobrevivientes en lo que describen como una «carrera contra el tiempo» para localizar a personas atrapadas bajo los escombros.
Colapso estructural y víctimas fatales
Los datos oficiales confirman que cuatro cuerpos fueron recuperados del centro comercial Aeon, cuya estructura colapsó tras sufrir una explosión posterior al movimiento sísmico. Adicionalmente, otras cinco personas perdieron la vida en una fábrica de papel ubicada en Yatsushiro, donde se derrumbó parte de su chimenea. El epicentro del sismo se registró a 10 kilómetros de profundidad y alcanzó el nivel máximo en la escala sísmica japonesa.
Riesgo de réplicas y daños patrimoniales
Las autoridades no descartan la posibilidad de un sismo mayor en los próximos días, tras registrar cientos de réplicas que incluyen una de magnitud 5,8. Además del impacto humano, el movimiento telúrico causó afectaciones significativas al patrimonio histórico local, incluyendo daños documentados en el castillo de Kumamoto.