El balance de víctimas mortales por el terremoto de magnitud 7.1 que sacudió este martes el sur de Japón aumentó a trece, confirmó la primera ministra japonesa Sanae Takaichi. La jefa del Gobierno actuó con máxima celeridad desde su oficina en Tokio para evaluar los daños y coordinar una respuesta nacional ante la emergencia. El epicentro se ubicó a diez kilómetros de profundidad bajo la prefectura de Kumamoto, registrando el nivel máximo en la escala japonesa por primera vez desde 2024.
Operación masiva de rescate
Aún hay personas esperando ser rescatadas, lo que convierte esta operación en una carrera contra el tiempo. Los servicios de emergencia buscan a alrededor de una decena de desaparecidos en la localidad de Kashima. En este contexto, el ministro de Defensa informó que cerca de 4.600 militares participan en las labores, con 170 dedicados exclusivamente al centro comercial parcialmente derrumbado operado por Aeon.
Daños estructurales y alertas
El temblor causó graves deformaciones en la autopista principal de Kyushu. También se registraron el colapso del muro del castillo de Kumamoto y daños en santuarios culturales. La agencia meteorológica emitió alerta de tsunami breve, advirtiendo sobre réplicas.