La empresa pública Petroecuador confirmó la culminación de la construcción de las variantes de emergencia número 10 del Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE) y número 8 del poliducto Shushufindi-Quito, ubicados en la provincia de Napo. Esta obra, ejecutada tras diez meses de trabajos continuos, tiene como objetivo principal mitigar los riesgos asociados a la erosión regresiva del río Coca y sus afluentes, garantizando así la continuidad del transporte de crudo y derivados en el país.
Garantía de seguridad energética
Según informó la estatal este viernes, 29 de mayo, las interconexiones de los ductos se ejecutaron con éxito entre el martes y el jueves de la misma semana. Las variantes, con una longitud aproximada de 1.983 metros cada una, se encuentran a más de 300 metros del punto crítico de erosión y fueron desarrolladas en condiciones geográficas y climáticas complejas en el sector de San Carlos. Desde el 26 de mayo, se reporta un flujo de 14.300 barriles de crudo por hora, operando dentro de la capacidad máxima del SOTE, que supera los 300.000 barriles diarios hacia los terminales marítimos de Esmeraldas.
Continuidad del suministro de combustibles
Paralelamente, el 28 de mayo se completó la conexión del poliducto, infraestructura vital que transporta combustibles y gas licuado de petróleo (GLP) hacia la Sierra centro y norte del Ecuador. Por esta tubería circulan alrededor de 147.600 barriles mensuales de derivados. Petroecuador destacó que estas obras constituyen un hito estratégico para la seguridad energética, formando parte de las acciones preventivas para proteger la infraestructura hidrocaburífera y asegurar el abastecimiento desde el Oriente hasta Quito y Esmeraldas.
Próximos pasos: variante definitiva
Si bien las variantes actuales son provisionales para mantener la operación de la cadena de suministro, la empresa estatal adelantó que para este año se lanzará la licitación para la construcción de la variante definitiva. Esta obra mayor tendrá un trazado de 47,8 km para el SOTE y de 49,68 km para el poliducto, con un costo estimado de 135 millones de dólares. La protección de la infraestructura frente a la erosión regresiva se ampliará de 70 a 140 metros, consolidando la estabilidad operativa del sector energético nacional.