El presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), Gianni Infantino, ha respondido con firmeza a los críticos del Mundial 2026 realizado en Canadá, México y Estados Unidos. En una carta abierta publicada en el sitio web oficial de la organización y compartida en sus redes sociales, el directivo italosuizo acusó a detractores y medios de difundir "odio" y rumores falsos, argumentando que su gestión priorizó la unidad y la paz por encima de las controversias políticas. Infantino pidió a los opositores del torneo "reflexionar, meditar, rezar o ver un partido de fútbol", en referencia al clima tenso previo al evento.
Seguridad absoluta frente a críticas geopolíticas
El mandatario de la FIFA defendió el manejo logístico y de seguridad durante el campeonato. A pesar de los temores iniciales sobre precios elevados, tensiones geopolíticas y condiciones climáticas extremas en Norteamérica, Infantino sostuvo que "no hubo violencia ni incidentes", calificando el evento como una experiencia marcada por la alegría. El presidente destacó específicamente la participación de Irán, país con quien Estados Unidos mantiene conflictos abiertos. Según sus declaraciones, la selección iraní ingresó sin incidentes gracias a los visados otorgados bajo su gestión.
El fútbol como herramienta de paz
Infantino argumentó que el deporte trasciende las divisiones políticas: "el fútbol representa la paz". Esta postura contrasta con las declaraciones del entrenador iraní, Amir Ghalenoei, quien calificó a su equipo como el más oprimido durante el torneo, y de sus estrellas como Mehdi Taremi, quienes consideraron desastroso el trato recibido por parte de las autoridades migratorias estadounidenses. El directivo señaló que, si bien se negaron visados a algunas personas, la inmensa mayoría recibió autorización para viajar desde todo el mundo.
Defensa del arbitraje y decisiones técnicas
También abordó las controversias relacionadas con los árbitros, especialmente tras revelarse que Donald Trump llamó personalmente al presidente de la FIFA para levantar una suspensión del jugador estadounidense Folarin Balogun. Infantino justificó estas intervenciones como prácticas habituales en ligas importantes y consideró irónico que sean precisamente esos países quienes ahora critiquen decisiones arbitrales discutibles o sanciones disciplinarias, las cuales son ampliamente aceptadas en el fútbol global.