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Delcy Rodríguez responde a Petro que arancel cero es inviable por sanciones contra Venezuela

Delcy Rodríguez responde a Petro que arancel cero es inviable por sanciones contra Venezuela

La vicepresidenta venezolana atribuye a las restricciones internacionales la imposibilidad de aplicar la propuesta comercial colombiana

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La vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, respondió al presidente de Colombia, Gustavo Petro, que la propuesta de establecer un arancel cero entre ambas naciones no resulta viable debido a las sanciones internacionales que pesan sobre el régimen de Nicolás Maduro. La declaración pone de manifiesto las tensiones entre las aspiraciones comerciales de Bogotá y la realidad geopolítica que enfrenta Caracas.

La respuesta de Rodríguez se produce en un momento en que las relaciones comerciales entre Colombia y Venezuela han intentado normalizarse tras años de ruptura diplomática, pero donde las sanciones impuestas principalmente por Estados Unidos y la Unión Europea continúan siendo un obstáculo estructural para cualquier acuerdo de liberalización arancelaria.

El planteamiento de Petro y la respuesta venezolana

El presidente colombiano Gustavo Petro había propuesto la implementación de un esquema de arancel cero entre Colombia y Venezuela como mecanismo para dinamizar el comercio bilateral y beneficiar a las poblaciones fronterizas de ambos países. La iniciativa buscaba retomar los niveles de intercambio comercial que existían antes de la crisis política y diplomática que distanció a las dos naciones durante más de una década.

Sin embargo, Delcy Rodríguez fue categórica al señalar que el régimen de sanciones internacionales impide a Venezuela implementar esta clase de acuerdos comerciales con la amplitud que requeriría un arancel cero. La funcionaria venezolana trasladó así la responsabilidad de la situación a los gobiernos que mantienen activas las medidas coercitivas contra Caracas, particularmente Washington.

La posición de Rodríguez resulta significativa porque, en la práctica, reconoce que las sanciones tienen un impacto directo en la capacidad del gobierno de Maduro para establecer acuerdos comerciales de envergadura, algo que el régimen venezolano ha denunciado reiteradamente en foros internacionales.

Las sanciones: un obstáculo estructural para el comercio regional

Las sanciones contra Venezuela, intensificadas desde 2017 por Estados Unidos y posteriormente por la Unión Europea, abarcan restricciones al sector petrolero, al sistema financiero y a funcionarios del régimen de Maduro. Estas medidas fueron impuestas en respuesta a la crisis democrática, las violaciones de derechos humanos y la falta de elecciones libres y transparentes en el país caribeño.

En el contexto actual, la administración del presidente estadounidense Donald Trump ha endurecido nuevamente las restricciones contra Venezuela, incluyendo aranceles y medidas que afectan a terceros países que comercien con el régimen. Esta escalada dificulta aún más cualquier esquema de liberalización comercial que involucre a Caracas.

Para los analistas, la respuesta de Rodríguez evidencia una realidad incómoda para el gobierno de Petro: mientras Colombia busca profundizar lazos económicos con Venezuela como parte de su política de "paz total" y acercamiento regional, las condiciones internacionales limitan severamente el alcance de cualquier acuerdo. Las sanciones no solo restringen las operaciones financieras venezolanas, sino que generan riesgos de sanciones secundarias para los socios comerciales de Caracas.

Implicaciones para la relación bilateral y la región

El intercambio entre Petro y Rodríguez pone en evidencia las complejidades de la relación colombo-venezolana en el escenario actual. Si bien ambos gobiernos han mostrado voluntad política de estrechar vínculos —Petro restableció relaciones diplomáticas plenas con Venezuela al inicio de su mandato en 2022—, los factores externos continúan siendo determinantes.

El comercio bilateral entre Colombia y Venezuela alcanzó históricamente cifras superiores a los 7.000 millones de dólares anuales antes de la crisis. Aunque en los últimos años se ha registrado una recuperación parcial, los niveles actuales están lejos de aquellos máximos, y las sanciones internacionales representan una barrera que la voluntad política bilateral no puede superar por sí sola.

Desde la perspectiva de Ecuador, la situación resulta relevante como referencia para la política comercial regional. El gobierno de Daniel Noboa ha mantenido una postura clara de alineamiento con los principios democráticos y el respeto al Estado de derecho, lo que implica un distanciamiento de regímenes que no cumplen con estándares democráticos mínimos. Esta posición contrasta con el enfoque de Petro, quien ha apostado por el diálogo y la apertura comercial con Caracas pese a las restricciones internacionales.

Una lección sobre pragmatismo en política exterior

La imposibilidad de implementar el arancel cero entre Colombia y Venezuela ilustra un principio fundamental de las relaciones internacionales contemporáneas: las aspiraciones comerciales bilaterales están condicionadas por el marco geopolítico global. Las sanciones contra Venezuela no son simplemente un instrumento punitivo, sino una respuesta de la comunidad internacional a la erosión democrática que ha experimentado el país bajo el régimen de Maduro.

En este sentido, la respuesta de Rodríguez, si bien busca responsabilizar a las potencias que imponen las sanciones, también confirma indirectamente la eficacia de estas medidas como herramienta de presión. El régimen venezolano se ve obligado a reconocer que su margen de maniobra económica está limitado por las consecuencias de sus propias decisiones políticas.

Para la región, el episodio refuerza la importancia de construir relaciones comerciales sobre bases institucionales sólidas y dentro de marcos que cuenten con legitimidad internacional. Los países que apuestan por el libre mercado, la transparencia y la gobernabilidad democrática —como ha señalado reiteradamente el presidente Noboa— se encuentran en mejor posición para atraer inversión y generar acuerdos comerciales sostenibles en el tiempo.