Tras los potentes sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron la región norte de Venezuela en la madrugada del jueves, las autoridades han declarado al estado Vargas —cuya capital es La Guaira— en emergencia crítica bajo la condición de zona de desastre. Esta decisión fue anunciada por Delcy Rodríguez, presidenta encargada del país, quien confirmó el derrumbe masivo de infraestructura residencial y comercial en esta región costera colindante con Caracas. El balance oficial preliminar registra temporalmente 32 fallecidos y más de 700 heridos a nivel nacional, aunque se presume que la cifra de víctimas mortales en La Guaira será significativamente mayor debido al alto nivel de destrucción observado.
Destrucción masiva y colapso de servicios básicos
Los reportes desde el terreno describen un panorama desolador. Testigos locales, como José Rolón, han informado a medios internacionales que La Guaira sufre un apagón generalizado y carece totalmente de suministro de agua potable e internet. Las comunicaciones civiles se encuentran interrumpidas, limitándose al uso exclusivo de teléfonos satelitales para la coordinación externa. Zonas residenciales emblemáticas como Los Corales y Caraballeda han sufrido daños estructurales severos, con testimonios que comparan el paisaje urbano con una demolición controlada.
Impacto en infraestructura estratégica
El movimiento telúrico afectó directamente la logística nacional. La presidenta encargada anunció el cierre indefinido del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar en Maiquetía debido a graves daños estructurales en sus techos y paredes. Asimismo, las autoridades evalúan con preocupación el estado del puerto marítimo principal de importaciones. Ante el colapso parcial o total de clínicas locales, los profesionales de la salud han tenido que atender a heridos en plena calle. Como medida inmediata, se habilitó el estadio Jorge Luis García Carneiro como refugio temporal y centro de asistencia médica para afectados menores.