Las autoridades filipinas han confirmado que el terremoto de magnitud 7,8 registrado la semana pasada en la isla sureña de Mindanao provocó un fenómeno geológico excepcional: la elevación del lecho marino hasta dos metros y el retroceso de la línea costera aproximadamente 200 metros. Este sismo, ocurrido hace siete días al sur de la región con una profundidad de 55 kilómetros, ha dejado un balance oficial de 65 fallecidos y 36 personas desaparecidas, según informó este lunes el Consejo Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (Ndrrmc).
Impacto geológico y ambiental en Pangyan
Una de las zonas más afectadas por esta elevación costera es el santuario marino frente a la costa de Pangyan, ubicado a unos 30 kilómetros al noroeste del epicentro. El Departamento de Medioambiente y Recursos Naturales señaló que una extensa pradera de coral quedó expuesta en superficie, lo que ha generado un importante daño en la vida marina local. Las imágenes captadas por las autoridades muestran corales junto con peces de arrecife, anguilas y moluscos abandonados fuera del agua.
Los residentes fueron los primeros en detectar el fenómeno dos días después del temblor al notar que el nivel del mar no había regresado a la normalidad. El Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología (Phivolcs) confirmó mediante estudios realizados este sábado las cifras de elevación del fondo oceánico, validando lo observado por la población local.
Balance humano e infraestructura
Más allá del impacto geológico, el sismo inicial provocó un tsunami de hasta 1,48 metros y fue seguido por más de 5.860 réplicas con magnitudes entre 1,2 y 6,4. El Ndrrmc reportó que la catástrofe afectó a más de 735.000 personas, de las cuales unas 73.000 permanecen en centros de evacuación según su último informe oficial.
Los daños materiales son extensos: se han contabilizado perjuicios en más de 57.000 viviendas, así como en decenas de carreteras y puentes que conforman la infraestructura crítica de la región. Filipinas, situada en el llamado Anillo de Fuego del Pacífico, es una zona con alta actividad sísmica y volcánica donde este tipo de eventos ocurren con frecuencia.