Santay: La crisis de infraestructura que pone en riesgo al humedal
La falta de servicios básicos y accesos cerrados afecta a la comunidad; se exige una política ambiental integral.
La isla Santay, un territorio emblemático de la biodiversidad ecuatoriana, enfrenta una crisis estructural que trasciende lo ecológico para convertirse en un problema social urgente. Según el análisis del Gestor Cultural y Ambiental José Delgado Mendoza, Director del Observatorio de Santay, conservar este humedal no puede limitarse a proteger especies amenazadas o manglares; debe garantizar condiciones dignas para su comunidad. A pesar de que el puente de acceso se encuentra en buenas condiciones tras los impactos sufridos en octubre de 2025, la realidad local es alarmante: el ingreso terrestre de turistas permanece cerrado desde hace más de 300 días.
Abandono y deterioro de servicios básicos
La falta de inversión se refleja visiblemente en la infraestructura. Una de las ciclovías principales ha desaparecido prácticamente, mientras que otra corre el riesgo de seguir el mismo camino si no recibe mantenimiento adecuado; su existencia actual depende únicamente del uso cotidiano por parte de los residentes como único acceso terrestre. Asimismo, la llamada "cocodrilera", concebida originalmente para fines de conservación y educación ambiental, se encuentra hoy muy descuidada y sin visitantes.
La contradicción entre protección y vida digna
Sin embargo, el ejemplo más crítico es el de la escuela local. En pleno siglo XXI, sus docentes y estudiantes carecen de electricidad e internet, limitaciones que afectan directamente su aprendizaje y acceso a herramientas educativas modernas. Esta situación expone una falla sistémica: se protege el territorio mediante restricciones, pero no siempre se garantiza lo necesario para mantener vivo al poblador, más contexto en Observatorio Santay trabaja en recuperación tras 291 días de cierre turístico.
Hacia una política ambiental integral
El Observatorio de Santay sostiene que la inacción también transforma negativamente el territorio. Mantener accesos seguros, recuperar espacios educativos y facilitar actividades económicas compatibles con la protección del humedal son pasos necesarios. La isla no es un elemento externo al ecosistema; sus habitantes forman parte fundamental de su historia y futuro.