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Quiénes son los hutíes: el grupo rebelde de Yemen respaldado por Irán que desafía al mundo

Quiénes son los hutíes: el grupo rebelde de Yemen respaldado por Irán que desafía al mundo

El movimiento Ansar Allah controla gran parte de Yemen y se ha convertido en un actor clave en la geopolítica de Medio Oriente

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En los últimos años, el nombre de los hutíes ha resonado con fuerza en los titulares internacionales. Desde sus ataques a buques comerciales en el Mar Rojo hasta su participación activa en el conflicto regional vinculado a la guerra en Gaza, este grupo rebelde yemení se ha posicionado como uno de los actores no estatales más desafiantes del orden internacional contemporáneo.

Pero, ¿quiénes son realmente los hutíes, de dónde provienen y por qué representan una amenaza para la estabilidad global? Un análisis en profundidad permite comprender las raíces, la evolución y las ambiciones de este movimiento armado que cuenta con el respaldo directo de la República Islámica de Irán.

Orígenes del movimiento Ansar Allah

Los hutíes, formalmente conocidos como Ansar Allah (Partidarios de Dios), son un movimiento político-militar que surgió en la década de 1990 en la provincia de Saada, en el norte montañoso de Yemen. Su nombre proviene de la familia Al-Houthi, particularmente de Hussein Badreddin al-Houthi, clérigo zaidí que fundó el movimiento como respuesta a lo que consideraba la marginación de su comunidad religiosa.

El zaidismo es una rama del islam chií que históricamente gobernó el norte de Yemen durante siglos. Tras la unificación del país en 1990 y la creciente influencia del islam suní promovido por Arabia Saudita en la región, los zaidíes sintieron que su identidad cultural y religiosa estaba amenazada.

Hussein al-Houthi fue asesinado por fuerzas del gobierno yemení en 2004, lo que lejos de debilitar al grupo, lo radicalizó y fortaleció. Desde entonces, el liderazgo pasó a su hermano, Abdul Malik al-Houthi, quien actualmente dirige el movimiento.

La guerra civil y la toma de Saná

El momento decisivo para los hutíes llegó en 2014, cuando aprovecharon el caos político generado por la Primavera Árabe y la debilidad del gobierno de transición del presidente Abdrabbuh Mansur Hadi para lanzar una ofensiva militar a gran escala. En septiembre de ese año, tomaron la capital, Saná, y para enero de 2015 habían forzado la renuncia de Hadi.

Este avance provocó la intervención militar de una coalición liderada por Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, respaldada por Estados Unidos y Reino Unido, que desde marzo de 2015 lanzó una campaña de bombardeos aéreos contra posiciones hutíes. El conflicto resultante se convirtió en una de las peores crisis humanitarias del mundo, con más de 150.000 muertos y millones de desplazados, según estimaciones de organismos internacionales.

A pesar de la superioridad aérea de la coalición, los hutíes mantuvieron el control de gran parte del norte y oeste de Yemen, incluyendo Saná y el estratégico puerto de Hodeidah.

El respaldo de Irán: armas, entrenamiento y estrategia

La relación entre los hutíes e Irán constituye uno de los ejes más preocupantes de este fenómeno. Teherán ha proporcionado al grupo armamento sofisticado, incluyendo misiles balísticos, drones de ataque y misiles antibuque, además de entrenamiento militar y asesoría estratégica a través de la Fuerza Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.

Para Irán, los hutíes representan una pieza fundamental en su estrategia regional conocida como el "Eje de la Resistencia", una red de grupos armados aliados que incluye a Hezbollah en Líbano, milicias chiíes en Irak y Siria, y Hamas en los territorios palestinos. Este entramado permite a Teherán proyectar poder e influencia sin comprometer directamente a sus fuerzas armadas convencionales.

Irán ha negado repetidamente el alcance de su apoyo a los hutíes, aunque múltiples informes de Naciones Unidas y agencias de inteligencia occidentales han documentado el flujo constante de armas iraníes hacia Yemen.

Los ataques en el Mar Rojo y su impacto global

Desde finales de 2023, los hutíes escalaron dramáticamente su perfil internacional al lanzar ataques sistemáticos contra buques comerciales en el Mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb, uno de los corredores marítimos más importantes del mundo por donde transita aproximadamente el 12% del comercio mundial.

El grupo justificó estos ataques como una medida de solidaridad con los palestinos de Gaza ante la ofensiva militar israelí. Sin embargo, los analistas de seguridad señalan que esta campaña naval también sirve a los intereses estratégicos de Irán al desestabilizar las rutas comerciales globales y presionar a las potencias occidentales.

Estados Unidos y Reino Unido respondieron con ataques aéreos directos contra posiciones hutíes en territorio yemení, marcando una nueva fase de confrontación. A pesar de estos bombardeos, el grupo ha demostrado una notable capacidad de resiliencia y ha continuado sus operaciones ofensivas.

Una amenaza que trasciende fronteras

Lo que comenzó como un movimiento de reivindicación local en las montañas del norte de Yemen se ha transformado en un actor con capacidad de alterar el comercio internacional, desafiar a potencias militares y alimentar la inestabilidad en una de las regiones más volátiles del planeta.

Para Ecuador y América Latina, las acciones de los hutíes tienen consecuencias tangibles: el encarecimiento de los fletes marítimos y las disrupciones en las cadenas de suministro global afectan directamente los costos de importación y exportación. La estabilidad del comercio internacional es un interés estratégico para economías abiertas como la ecuatoriana, que dependen del libre tránsito de mercancías por las rutas marítimas globales.

El caso de los hutíes ilustra cómo los conflictos aparentemente lejanos pueden tener repercusiones directas en la economía y la seguridad de naciones a miles de kilómetros de distancia, y refuerza la importancia de que gobiernos como el de Ecuador apuesten por una política exterior que defienda el orden internacional basado en reglas y el libre comercio.