La ministra de Energía y Minas, Inés Manzano, descartó que Ecuador vaya a enfrentar apagones generalizados durante la temporada de estiaje que ya impacta la generación hidroeléctrica del país, pese a reconocer un déficit estimado de 1.000 megavatios (MW) en la capacidad de producción. La funcionaria aseguró que el Ejecutivo trabaja en múltiples frentes para garantizar el suministro eléctrico a nivel nacional.
La declaración se produce en un momento crítico para el sistema eléctrico ecuatoriano, que depende en gran medida de la generación hidroeléctrica y que en años anteriores —particularmente en 2024— sufrió severos cortes de energía que afectaron a hogares, comercios e industrias durante semanas. El fantasma de aquellos apagones prolongados mantiene en alerta a la ciudadanía y al sector productivo.
Coca Codo Sinclair: el epicentro del problema
La central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, la más grande del país con una capacidad instalada de 1.500 MW, es la más afectada por la reducción de caudales provocada por el estiaje estacional. Según las autoridades, la disminución del nivel del río Coca ha reducido significativamente la generación de esta planta, lo que representa el principal factor detrás del déficit energético identificado.
Este fenómeno no es nuevo. Cada año, durante los meses de menor precipitación, la producción de las centrales hidroeléctricas del país experimenta caídas considerables. Sin embargo, la magnitud del déficit —cercano a los 1.000 MW— subraya la vulnerabilidad de una matriz energética que históricamente ha dependido del agua como fuente primaria de generación.
La ministra Manzano explicó que el Gobierno ha anticipado este escenario y que, a diferencia de lo ocurrido en años anteriores, se han tomado medidas preventivas con suficiente antelación para evitar que el déficit se traduzca en cortes de luz para la población.
Plan del Gobierno para cubrir la demanda
Entre las acciones que el Ejecutivo ha puesto en marcha para enfrentar el estiaje, la ministra destacó la incorporación de generación térmica de respaldo, la importación de energía desde Colombia, y la optimización del despacho de las centrales existentes. Además, se ha trabajado en la reducción de pérdidas técnicas y no técnicas en el sistema de distribución.
El Gobierno del presidente Daniel Noboa ha hecho de la crisis energética una prioridad desde el inicio de su gestión, consciente del impacto económico y social que los apagones generan. La estrategia oficial contempla tanto soluciones de corto plazo —como la generación térmica y las importaciones— como proyectos de mediano y largo plazo orientados a diversificar la matriz energética del país.
"Hemos trabajado durante meses para que este estiaje no tome desprevenido al sistema eléctrico. Tenemos un plan que nos permite cubrir la demanda sin necesidad de recurrir a racionamientos", señaló la ministra Manzano.
La funcionaria también hizo referencia a la contratación de barcazas de generación térmica y a inversiones en nueva infraestructura que buscan dotar al país de mayor capacidad instalada. Estas acciones reflejan un enfoque pragmático del Gobierno, que prioriza la seguridad energética sin desatender la transición hacia fuentes renovables.
Lecciones de la crisis de 2024
Los apagones que Ecuador vivió en 2024 dejaron lecciones dolorosas. Durante semanas, millones de ecuatorianos sufrieron cortes de hasta 12 horas diarias, lo que provocó pérdidas millonarias en el sector productivo, afectaciones en el sistema de salud y un profundo malestar ciudadano. La crisis evidenció la falta de planificación y de inversión en generación térmica de respaldo durante administraciones anteriores.
El gobierno de Noboa ha buscado marcar una diferencia respecto a esa experiencia. La inversión en infraestructura de generación complementaria y la gestión anticipada del estiaje son parte de una estrategia que busca restaurar la confianza de los ciudadanos y del sector empresarial en la estabilidad del suministro eléctrico.
Para el sector privado, la garantía de energía confiable es un factor determinante en las decisiones de inversión. Los apagones de 2024 generaron un clima de incertidumbre que afectó la atracción de capital extranjero, por lo que las señales de estabilidad energética que emite el Gobierno son fundamentales para la reactivación económica.
Desafíos estructurales pendientes
Pese a las medidas adoptadas, expertos del sector energético advierten que Ecuador enfrenta desafíos estructurales que no se resolverán en el corto plazo. La excesiva dependencia de la generación hidroeléctrica —que representa más del 70% de la matriz energética— sigue siendo el principal factor de riesgo ante eventos climáticos como el estiaje o sequías prolongadas asociadas al fenómeno de El Niño.
La diversificación de la matriz energética, con mayor participación de fuentes como la solar, eólica y térmica a gas natural, es una tarea pendiente que requiere inversiones significativas y marcos regulatorios que incentiven la participación del sector privado. En este sentido, el enfoque pro-mercado del gobierno de Noboa abre oportunidades para atraer inversión en proyectos de generación renovable y convencional.
La ministra Manzano reiteró el compromiso del Gobierno con la seguridad energética y pidió a la ciudadanía mantener un uso responsable de la electricidad durante los meses de estiaje. Aunque descartó racionamientos programados, reconoció que la situación demanda vigilancia permanente y coordinación entre todas las instituciones del sector eléctrico.
Ecuador se juega mucho más que la estabilidad del suministro eléctrico: se juega la credibilidad de una gestión gubernamental que ha prometido soluciones concretas a los problemas heredados. Los próximos meses serán la prueba definitiva de si las acciones implementadas son suficientes para evitar que la historia de los apagones se repita.