José Pardo asegura que el complejo Carcelén está protegido ante quiebra del SD Quito
El presidente del club deportivo afirmó que las instalaciones no serán embargadas en caso de concurso de acreedores, mientras persiste la incertidumbre financiera.
La situación financiera del Sociedad Deportiva Quito (SDQ) ha generado una intensa discusión entre sus directivos y los acreedores. José Pardo, presidente del club deportivo, se pronunció recientemente para desmentir las especulaciones sobre el posible embargo de su infraestructura deportiva más importante: el complejo Carcelén.
En declaraciones recogidas por El Universo, Pardo sostuvo con firmeza que la propiedad donde entrenan y operan sus equipos no puede ser objeto de embargos judiciales. Esta afirmación busca tranquilizar a los hinchas y al personal deportivo ante un escenario de crisis económica que ha llevado al club a solicitar su propio concurso de acreedores.
Protección del patrimonio deportivo
La defensa realizada por Pardo se centra en la naturaleza jurídica de las instalaciones. El directivo argumentó que, independientemente de una eventual declaración de quiebra o proceso concursal, el complejo Carcelén cuenta con protecciones legales que impiden su secuestro o remate por parte de bancos u otras entidades financieras.
Esta postura del presidente del SDQ es fundamental para garantizar la continuidad operativa del club. Sin acceso a las instalaciones deportivas, sería imposible mantener los entrenamientos y el desarrollo deportivo necesario para competir en las ligas profesionales ecuatorianas.
Concurso de acreedores y deuda deportiva
No obstante, la tranquilidad sobre el patrimonio inmobiliario no resuelve el problema central del club: su insolvencia. El SD Quito enfrenta una serie de deudas deportivas significativas con jugadores, cuerpo técnico y otras partes interesadas en el ecosistema futbolístico nacional.
El concurso de acreedores es un mecanismo legal que permite a las empresas reestructurar sus pasivos bajo la supervisión judicial. En este contexto, Pardo ha reconocido la gravedad de la situación financiera, pero insiste en que la operación del club puede continuar sin afectar el uso de Carcelén, según informamos en Deportivo Quito enfrenta su peor crisis deportiva al borde del descenso en el As.
La gestión actual debe equilibrar la sostenibilidad económica con las obligaciones contractuales vigentes. La transparencia en estos procesos es vital para mantener la confianza de los patrocinadores y evitar sanciones adicionales por parte de las autoridades deportivas nacionales e internacionales.
Incertidumbre deportiva y clasificación
Más allá del ámbito legal y financiero, el SD Quito mantiene su compromiso deportivo. El equipo continúa en la búsqueda de una plaza para clasificar a la siguiente fase de la segunda categoría del fútbol ecuatoriano.
Este objetivo deportivo añade presión adicional al entorno del club. La directiva debe asegurar que las dificultades administrativas no repercutan negativamente en el rendimiento en la cancha, un factor clave para generar ingresos futuros mediante entradas y derechos televisivos.