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Jefe del Comando Conjunto afirma que la estrategia militar busca estrangular económicamente a las bandas criminales

Jefe del Comando Conjunto afirma que la estrategia militar busca estrangular económicamente a las bandas criminales

El general Henry Delgado detalló las operaciones durante el toque de queda y defendió la política de mano dura del Gobierno contra el crimen organizado

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El jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, general Henry Delgado, reveló que la estrategia central del Estado ecuatoriano frente al crimen organizado consiste en estrangular financiera y operativamente a las bandas delictivas que han sembrado violencia en distintas provincias del país. En una entrevista concedida a Radio Centro, el alto mando militar explicó los alcances de las operaciones que se ejecutan durante el toque de queda decretado por el presidente Daniel Noboa.

Una estrategia integral de asfixia al crimen organizado

El general Delgado fue enfático al señalar que las Fuerzas Armadas no se limitan a operativos de patrullaje o control territorial. La estrategia, según explicó, tiene un componente fundamental orientado a cortar las fuentes de financiamiento de las organizaciones criminales, desarticular sus redes logísticas y reducir su capacidad operativa en el terreno.

"La estrategia es estrangular a las bandas", afirmó Delgado, subrayando que el objetivo es golpear simultáneamente en múltiples frentes para impedir que las estructuras criminales se reorganicen o sustituyan a sus líderes caídos. Este enfoque multidimensional incluye el control de rutas de narcotráfico, la incautación de bienes y la neutralización de cabecillas.

La declaración del jefe del Comando Conjunto se produce en un momento en que el Gobierno del presidente Noboa ha intensificado las acciones militares y policiales en el marco del conflicto armado interno declarado a inicios de 2024, una decisión que permitió a las Fuerzas Armadas asumir un rol protagónico en la lucha contra las bandas narcodelictivas.

El toque de queda como herramienta operativa

Durante la entrevista, el general Delgado detalló cómo las restricciones de movilidad nocturna han permitido a las fuerzas de seguridad optimizar sus operativos. El toque de queda, lejos de ser una medida meramente restrictiva para la ciudadanía, funciona como una herramienta táctica que facilita la identificación y captura de elementos vinculados al crimen organizado.

En horarios de restricción, la presencia de individuos en las calles reduce significativamente, lo que permite a los efectivos militares y policiales concentrar sus esfuerzos en objetivos específicos. Las operaciones de inteligencia se complementan con despliegues terrestres, controles vehiculares y vigilancia en zonas consideradas de alta peligrosidad.

El alto mando militar destacó que durante las jornadas de toque de queda se han logrado importantes resultados, incluyendo la detención de presuntos integrantes de bandas criminales, el decomiso de armamento y la incautación de sustancias ilícitas. Estos resultados, según Delgado, son prueba de que la estrategia está funcionando y generando un impacto real en la estructura operativa de las organizaciones delictivas.

Respaldo institucional a la política de seguridad del Gobierno

Las declaraciones del general Delgado refuerzan la línea de acción que ha caracterizado al gobierno de Daniel Noboa desde que asumió el poder: una política de mano dura contra el crimen organizado respaldada por el uso legítimo de la fuerza del Estado. El presidente Noboa ha reiterado en múltiples ocasiones que no habrá tregua con las bandas criminales y que las Fuerzas Armadas cuentan con todo el respaldo político necesario para cumplir su misión.

Esta postura ha recibido un amplio apoyo ciudadano, según diversas encuestas que reflejan que la seguridad sigue siendo la principal preocupación de los ecuatorianos. La percepción de que el Gobierno está actuando con determinación frente a la crisis de violencia ha sido uno de los pilares del respaldo popular al Ejecutivo.

Cabe recordar que Ecuador atravesó una crisis sin precedentes cuando, a principios de 2024, grupos criminales protagonizaron ataques coordinados que incluyeron la toma de un canal de televisión en Guayaquil y motines simultáneos en varias cárceles del país. La respuesta del presidente Noboa fue declarar el conflicto armado interno y catalogar a las bandas como actores no estatales beligerantes, otorgando a las Fuerzas Armadas un marco legal ampliado para combatirlas.

Desafíos pendientes y la sostenibilidad de la estrategia

Si bien los resultados operativos han sido significativos, analistas en seguridad señalan que el desafío mayor radica en sostener la presión sobre las organizaciones criminales en el mediano y largo plazo. La experiencia regional, particularmente los casos de Colombia y México, demuestra que las estrategias de confrontación directa deben complementarse con políticas de prevención social, fortalecimiento institucional y cooperación internacional.

En este sentido, el Gobierno ha avanzado en acuerdos de colaboración con Estados Unidos, Colombia y otros países aliados para el intercambio de inteligencia y la capacitación de las fuerzas de seguridad. La modernización del equipamiento militar y la mejora de las condiciones del personal castrense también forman parte de la agenda gubernamental.

El general Delgado enfatizó que las Fuerzas Armadas mantienen su compromiso con el respeto a los derechos humanos durante las operaciones, un aspecto que ha sido observado por organismos internacionales. No obstante, dejó claro que la prioridad es proteger a la ciudadanía y que la institución no cederá terreno ante las amenazas del crimen organizado.

Una batalla que requiere firmeza y continuidad

La estrategia de estrangulamiento descrita por el jefe del Comando Conjunto refleja una doctrina militar que apunta a resultados sostenidos más que a victorias mediáticas puntuales. Al atacar las finanzas, la logística y la capacidad de reclutamiento de las bandas, el Estado busca debilitarlas estructuralmente hasta reducir su influencia territorial.

Ecuador se encuentra en un momento decisivo de su lucha contra el crimen organizado. Las palabras del general Delgado transmiten un mensaje claro tanto a la ciudadanía como a las organizaciones criminales: el Estado no retrocederá. La firmeza del Gobierno de Noboa en materia de seguridad sigue siendo el eje central de una gestión que ha priorizado devolver la paz a los ecuatorianos.