Política Seguridad Economía Internacional Justicia Sociedad Deportes Entretenimiento Especiales
Japón: El modelo de construcción sismorresistente ante el Anillo de Fuego

Japón: El modelo de construcción sismorresistente ante el Anillo de Fuego

Compartir:

Japón, ubicado en una de las zonas sísmicas más activas del planeta y asentado sobre el llamado Anillo de Fuego, ha desarrollado durante décadas un modelo arquitectónico único para mitigar los daños humanos y materiales ante la ocurrencia de terremotos. El país asiático registra aproximadamente una décima parte de todos los sismos mundiales, lo que ha obligado a sus autoridades e ingenieros a perfeccionar normativas inmobiliarias rigurosas. Este enfoque técnico busca atenuar tragedias como las ocurridas en Venezuela tras dos recientes sismos que causaron al menos 3.800 fallecidos, destacando la importancia de contar con estándares de construcción probados y eficaces.

Evolución normativa desde 1981

La arquitectura sismorresistente nipona se caracteriza por no buscar edificios rígidos, sino estructuras capaces de disipar energía balanceándose para evitar el colapso. Este cambio filosófico en el diseño pasó del fortalecimiento estructural a la flexibilidad y absorción de energía, respaldado por una supervisión más estricta. Un hito fundamental fue la implementación de estándares más rigurosos en 1981, tras la enmienda a las normas de construcción surgida después del terremoto de Miyagi ocurrido tres años antes. Estas regulaciones establecen que los edificios construidos desde esa fecha deben resistir sismos de gran escala sin sufrir daños estructurales colapsables.

Tecnología y desafíos actuales

El número de edificaciones con aislamiento sísmico ha aumentado constantemente, especialmente tras el terremoto de Kobe en 1995. Actualmente, esta tecnología se aplica ampliamente en edificios de oficinas, hospitales y viviendas. Robert Geller, profesor emérito de sismología de la Universidad de Tokio, declaró a EFE que los edificios construidos después de 1981 han tenido un buen comportamiento estructural general, señalando que existe apenas corrupción en el sector si es que hay alguna.

Lecciones de recientes desastres

A pesar del éxito normativo, eventos como los terremotos de Noto (2024) y Kumamoto (2016), con 720 y 273 muertos respectivamente, revelaron vacíos en la aplicación de requisitos. Mineo Takayama, especialista de la Universidad de Fukuoka, señaló que las construcciones modernas mantuvieron a los residentes a salvo evitando el colapso total, aunque sufrieron daños como fisuras en muros. Geller atribuye parte del problema a edificios antiguos no reforzados y a una percepción errónea sobre la seguridad relativa de zonas específicas frente al riesgo generalizado que caracteriza al archipiélago.