Tras más de tres meses de tensión arancelaria entre Ecuador y Colombia, el comercio bilateral ha sufrido efectos profundos que afectan tanto a las cadenas logísticas como a las economías de las provincias fronterizas de Carchi y Nariño. El Servicio Nacional de Aduana del Ecuador reportó la incautación de más de 800.000 dólares en mercadería que intentaba ingresar de forma ilegal desde febrero hasta abril de 2026. Aunque el impacto total aún no se refleja completamente en las cifras oficiales, empresarios y gremios productivos advierten que el endurecimiento de las tasas podría poner en riesgo miles de empleos directos e indirectos en una relación comercial que supera los 3.000 millones de dólares anuales.
Paralización del comercio formal y auge del contrabando
La situación en la frontera norte se ha vuelto crítica. Nelson Cano, presidente de la Cámara de Comercio de Tulcán, informó que las actividades vinculadas a importaciones desde Colombia prácticamente se han paralizado, operando con apenas el 1% del movimiento habitual. Esta crisis afecta a una cadena logística que genera ingresos para unas 4.000 familias en Tulcán y el Carchi, incluyendo transportistas, agentes aduaneros y pequeños comerciantes.
El principal paso fronterizo, el Puente Internacional de Rumichaca, ha visto cómo gran parte de los productos que antes ingresaban legalmente y pagaban tributos ahora entran como contrabando. Cano detalló que las autoridades identifican más de 70 pasos ilegales a lo largo de la frontera, por donde circulan productos alimenticios, textiles y repuestos sin controles sanitarios ni tributarios. Freddy Cevallos, presidente de la Cámara de Comercio Ecuatoriano-Colombiana, explicó que el verdadero efecto económico se observará cuando al menos el 60% de las transacciones binacionales se vea afectado, impactando directamente a sectores industriales y de consumo masivo.
Impacto en la industria y escenarios futuros
La industria textil y automotriz son dos de los sectores más golpeados. Camilo Ontaneda, de la Asociación de Industriales Textiles, señaló que Ecuador importaba 125 millones de dólares anuales en textiles colombianos, una balanza desfavorable que ha abierto oportunidades para proveedores internacionales, aunque el contrabando sigue rompiendo el mercado formal. En el sector automotriz, David Molina de la Cámara de la Industria Automotriz Ecuatoriana afirmó que el mercado de vehículos livianos prácticamente se ha cerrado debido a aranceles del 100%, haciendo inviable el negocio de las autopartes.
Ante la resolución de la Comunidad Andina, los expertos analizan tres escenarios: la suspensión de las medidas, una apelación que prolongue el conflicto o el desacato con riesgo de sanciones. Cevallos consideró probable una apelación que extienda el proceso por dos meses adicionales, dependiendo del contexto político colombiano. Los gremios insisten en que la normalización es indispensable para la estabilidad regional, recordando que la medida arancelaria ecuatoriana surgió inicialmente vinculada a problemas de seguridad nacional.