Europa está atravesando una crisis climática sin precedentes durante esta época del año, con termómetros que registran temperaturas propias del verano pleno y destruyendo todos los valores habituales para la primavera. Ante este panorama, los meteorólogos europeos sostienen que el cambio climático está intensificando estos episodios extremos, provocando que las olas de calor aparezcan de forma más temprana, frecuente y severa. Este fenómeno está dejando como saldo varios récords históricos y víctimas mortales en múltiples naciones del continente.
Récords y víctimas en Francia y el Reino Unido
Francia vive uno de los episodios de calor más sofocantes de su historia moderna. Según informó el servicio meteorológico Météo-France, el índice nacional de calor alcanzó un récord histórico de 24,8 grados centígrados, cifra que superó la marca establecida apenas 24 horas antes, convirtiendo a este período en el mayo más cálido desde que existen registros oficiales en el país galo. Como consecuencia, varias regiones permanecen bajo alerta naranja con temperaturas máximas que rozan los 36 grados. Lamentablemente, la viceministra de Energía de Francia, Maud Bregeon, confirmó la muerte de al menos siete personas debido a la ola de calor, cinco de ellas por ahogamiento en playas y ríos, y las otras vinculadas a actividades deportivas bajo el sol extremo.
Por su parte, el territorio británico experimenta una situación igual de alarmante. La Oficina Meteorológica británica (Met Office) reportó que el termómetro marcó un récord histórico de 35 grados en las cercanías del aeropuerto de Heathrow, en Londres. El meteorólogo Greg Dewhurst advirtió que estas temperaturas extremas constituyen una prueba irrefutable del cambio climático en acción. Además, la intensa masa de aire cálido desató una tragedia acuática: al menos nueve personas murieron por ahogamiento en Inglaterra y Gales, siendo la mayoría adolescentes que ingresaron a lagos y embalses artificiales para huir del sofoco. El Foro Nacional de Seguridad Acuática británico lanzó una advertencia urgente sobre los choques térmicos mortales provocados por las bajas temperaturas internas de los lagos.
Alertas rojas en España e Italia
Mientras tanto, el sur de Europa se prepara para lo peor. En España, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) alertó sobre la llegada de temperaturas extraordinariamente altas para finales de mayo, pronosticando máximas de entre 36 y 38 grados. Diez comunidades autónomas mantienen avisos por calor o tormentas severas, y los expertos anunciaron el inicio de «noches tropicales» en el suroeste peninsular, donde el termómetro no bajará de los 20 grados durante la madrugada.
En Italia, se activarán alertas rojas de la temporada en ciudades clave como Roma, Florencia, Turín y Bolonia por la entrada de una masa de calor. Para proteger a la población, el gobierno italiano prohibió por decreto los trabajos al aire libre durante las horas de mayor radiación solar en los sectores de la construcción, la agricultura y la logística, una restricción que permanecerá vigente hasta septiembre.