El fenómeno climático conocido como El Niño ha alcanzado niveles sin precedentes en la historia de las mediciones modernas, superando su propia marca histórica. Según los datos más recientes, la región de monitoreo clave en el océano Pacífico registró una anomalía térmica de 3,05 °C por encima del promedio el pasado 19 de septiembre. Este dato no solo confirma que se ha roto el récord anterior establecido en noviembre de 2015, sino que evidencia la continua y acelerada evolución del evento climático.
Intensificación sin precedentes
La confirmación de estos valores proviene del climatólogo Zeke Hausfather, perteneciente a Berkeley Earth, quien señaló a la agencia AFP que la anomalía actual en el Pacífico tropical ya iguala al episodio más intenso jamás registrado. Este evento extremo fue provocado por El Niño durante los periodos 2015-2016 y ha servido como referencia máxima para las mediciones climáticas globales hasta este momento.
Proyecciones de la NOAA
La Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos, principal referente en el monitoreo climático global, calcula una probabilidad superior al 90% de que El Niño alcance la categoría de «muy fuerte» durante este otoño e invierno del hemisferio norte. Adicionalmente, existe un 75% de probabilidades de que el fenómeno supere a todos los eventos registrados desde 1950, como publicó este diario en NOAA confirma fortalecimiento del El Niño con riesgo histórico para Ecuador.
Impacto global y próximos pasos
A pesar de haber alcanzado estos récords térmicos, las proyecciones indican que el evento aún no ha llegado a su punto máximo. Los cálculos científicos estiman la existencia de tres meses adicionales por delante en los que El Niño continuará fortaleciéndose. Las consecuencias ya son visibles: en Centroamérica, la sequía asociada al fenómeno está afectando gravemente cultivos y fauna animal, mientras que el Canal de Panamá enfrenta dificultades operativas debido a la escasez hídrica.