El Club Deportivo El Nacional ha confirmado su descenso de la Superliga Femenina 2026, cerrando una temporada marcada por resultados adversos y profundas dificultades institucionales. Tras caer derrotado 0-1 ante Emelec en un partido aplazado correspondiente a la fecha 12, el equipo militar no pudo evitar su eliminación de la máxima categoría del fútbol femenino ecuatoriano. Con este resultado, El Nacional finalizó en el último lugar de la tabla general con apenas siete puntos acumulados y una diferencia de gol de -44, consumando matemáticamente su descenso antes incluso de disputar la última fecha del campeonato.
Una campaña marcada por la crisis deportiva e institucional
La trayectoria del cuadro militar en esta edición estuvo lejos de los estándares que lo caracterizaron cuando se coronó campeón en 2020. El equipo registró apenas tres victorias y un empate en veinte encuentros disputados, evidenciando una grave falta de competitividad tanto dentro como fuera de la cancha. La situación institucional llegó a su punto más crítico durante el partido contra Quito FC por la fecha 10; allí, El Nacional se presentó con solo siete jugadoras disponibles debido a ausencias masivas del plantel.
Este episodio reflejó una problemática estructural que afectó al equipo durante todo el torneo. Diversas futbolistas abandonaron el club en medio de lo que la prensa deportiva ha descrito como un proceso de crisis, señalando específicamente los retrasos recurrentes en los pagos a las jugadoras juveniles y profesionales. La incapacidad para mantener una plantilla competitiva bajo estas condiciones adversas fue determinante para el rendimiento deficiente observado durante toda la temporada 2026.
El desafío del retorno a la máxima categoría
Ahora, El Nacional deberá reiniciar su proceso deportivo desde la Serie A femenina. La tarea de reconstrucción deportiva se presenta como un reto prioritario para el club militar si desea recuperar su estatus en la Superliga Femenina lo antes posible. Históricamente reconocido por sus logros en el fútbol nacional y sudamericano, este descenso representa una excepción notable que requiere intervención administrativa inmediata.
La próxima temporada exigirá al equipo no solo mejorar su rendimiento táctico, sino también resolver urgentemente las cuestiones administrativas que derivaron en la deserción de jugadoras clave. El objetivo será claro: sumar los puntos necesarios para ascender nuevamente y recuperar el lugar que le corresponde dentro del panorama competitivo del fútbol ecuatoriano.