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Ejército destruye pista clandestina en Babahoyo y desmantela centros operativos de Los Lobos en Pascuales

Ejército destruye pista clandestina en Babahoyo y desmantela centros operativos de Los Lobos en Pascuales

Las Fuerzas Armadas asestaron un doble golpe al narcotráfico al inutilizar infraestructura logística clave del crimen organizado en Los Ríos y Guayaquil

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En un operativo coordinado que evidencia la estrategia de presión sostenida contra las estructuras del narcotráfico, las Fuerzas Armadas del Ecuador destruyeron una pista clandestina de aterrizaje ubicada en la provincia de Los Ríos, específicamente en el cantón Babahoyo, y desarticularon dos centros operativos vinculados a la banda criminal Los Lobos en el sector de Pascuales, al norte de Guayaquil.

Las acciones, reportadas por La Posta, representan un golpe significativo a la logística del crimen organizado, que depende de infraestructura oculta como pistas ilegales y centros de acopio para sostener sus operaciones de tráfico de drogas y control territorial.

Destrucción de la pista clandestina en Babahoyo

La pista clandestina destruida en Babahoyo formaba parte de la red logística que organizaciones criminales utilizan para el trasiego aéreo de sustancias ilícitas. Este tipo de infraestructura, construida de manera ilegal en zonas rurales de difícil acceso, permite a los narcotraficantes recibir y despachar cargamentos de droga eludiendo los controles estatales convencionales.

La provincia de Los Ríos ha sido identificada como un corredor estratégico para el narcotráfico debido a su ubicación geográfica, que conecta la Sierra con la Costa y facilita el movimiento de estupefacientes hacia los puertos marítimos del litoral ecuatoriano. La destrucción de la pista busca cortar precisamente esas rutas de abastecimiento.

Las Fuerzas Armadas han intensificado en los últimos meses la detección y eliminación de pistas clandestinas a lo largo del territorio nacional, como parte de la política de mano dura impulsada por el gobierno del presidente Daniel Noboa contra las redes de narcotráfico que operan en Ecuador.

Desarticulación de centros de Los Lobos en Pascuales

De manera simultánea, efectivos militares y de seguridad lograron desmantelar dos centros operativos pertenecientes a la organización criminal Los Lobos en el sector de Pascuales, una zona del norte de Guayaquil que ha sido escenario recurrente de actividad delictiva vinculada a bandas del crimen organizado.

Los Lobos es una de las agrupaciones criminales más activas del país, con presencia documentada en varias provincias y vínculos con carteles internacionales de narcotráfico. La organización ha sido señalada por las autoridades como responsable de extorsiones, sicariatos, tráfico de drogas y disputas territoriales que han generado violencia en múltiples ciudades ecuatorianas.

La desarticulación de estos centros operativos afecta directamente la capacidad logística y de mando de la banda en una de sus zonas de influencia más relevantes. Pascuales, por su densidad poblacional y cercanía a vías de salida estratégicas, ha funcionado históricamente como punto de operaciones para diversas estructuras criminales en Guayaquil.

Estrategia integral contra el crimen organizado

Ambos operativos se enmarcan en la estrategia de seguridad del gobierno de Daniel Noboa, que desde la declaratoria de conflicto armado interno a inicios de 2024 ha mantenido una postura firme y decidida contra las organizaciones criminales que amenazan la paz y la estabilidad del país.

La lógica detrás de estas intervenciones apunta a debilitar no solo el brazo armado de las bandas, sino fundamentalmente su infraestructura logística: pistas de aterrizaje, centros de acopio, laboratorios de procesamiento y redes de comunicación. Sin esa logística, la capacidad operativa del crimen organizado se reduce significativamente.

La destrucción de infraestructura clandestina y la desarticulación de centros operativos del narcotráfico son pilares fundamentales de la estrategia de las Fuerzas Armadas para recuperar el control territorial en zonas afectadas por la violencia.

El enfoque del Ejecutivo ha recibido respaldo de amplios sectores de la ciudadanía que exigen resultados concretos en materia de seguridad. Las encuestas han reflejado consistentemente que la lucha contra la inseguridad es la principal preocupación de los ecuatorianos, y operativos como los ejecutados en Babahoyo y Pascuales envían un mensaje claro de que el Estado no cederá terreno ante las organizaciones delictivas.

Contexto: la batalla por el control territorial

Ecuador enfrenta desde hace varios años una escalada de violencia vinculada al narcotráfico internacional, que ha convertido al país en un punto estratégico para el envío de cocaína hacia Estados Unidos, Europa y otros mercados. Las bandas locales, aliadas con carteles mexicanos y colombianos, se disputan rutas y territorios, lo que ha elevado las tasas de homicidios a niveles sin precedentes.

En ese contexto, la acción militar en zonas como Los Ríos y Guayaquil resulta indispensable para frenar la expansión del crimen organizado. La destrucción de pistas clandestinas elimina nodos críticos de la cadena logística del narcotráfico, mientras que la desarticulación de centros operativos como los de Los Lobos debilita la estructura de mando y control de las organizaciones.

Las Fuerzas Armadas han demostrado en estas operaciones una capacidad creciente de inteligencia y coordinación interinstitucional, elementos clave para sostener la ofensiva contra el crimen organizado en el mediano y largo plazo. El gobierno de Noboa ha reiterado que no habrá tregua ni negociación con las bandas criminales, y que la recuperación de la seguridad es una prioridad irrenunciable de su gestión.