Efectivos del Ejército ecuatoriano desmantelaron un polígono de tiro clandestino en la parroquia San Vicente de Yaruquíes, en las inmediaciones de Riobamba, provincia de Chimborazo, donde cinco personas fueron aprehendidas mientras realizaban prácticas de tiro sin los permisos correspondientes. El operativo permitió la incautación de pistolas, munición, chalecos tácticos y réplicas de armas, en una acción que evidencia la efectividad de la política de mano dura impulsada por el Gobierno Nacional contra la tenencia ilegal de armamento.
Un polígono oculto en zona rural de Chimborazo
El operativo se llevó a cabo en un sector rural de la parroquia San Vicente de Yaruquíes, ubicada a pocos kilómetros de la ciudad de Riobamba. Según la información proporcionada por fuentes militares, los efectivos actuaron tras labores de inteligencia que permitieron identificar la existencia de un espacio utilizado como campo de tiro irregular, donde particulares acudían a practicar sin ningún tipo de autorización ni supervisión oficial.
Al momento de la intervención, cinco personas se encontraban en el lugar realizando ejercicios de tiro con armas de fuego. Ninguna de ellas contaba con los permisos legales exigidos por la normativa ecuatoriana para la tenencia y uso de armas, lo que configuró la aprehensión inmediata de todos los involucrados.
El hallazgo resulta particularmente preocupante en el contexto de seguridad que atraviesa el país, donde la proliferación de armas ilegales ha sido identificada como uno de los factores que alimentan la violencia vinculada al crimen organizado. La existencia de polígonos clandestinos no solo representa una infracción a la ley, sino que potencialmente sirve como espacio de entrenamiento para estructuras delictivas.
Arsenal decomisado y un detenido con vínculos al narcotráfico
Durante el operativo, las fuerzas militares incautaron un arsenal que incluyó pistolas, abundante munición de diversos calibres, chalecos tácticos y réplicas de armas de fuego. El material decomisado fue puesto a disposición de las autoridades competentes para los peritajes correspondientes y la determinación de su procedencia.
Uno de los datos más relevantes que arrojó la operación es que al menos una de las cinco personas aprehendidas registra antecedentes penales por narcotráfico, según confirmaron fuentes vinculadas al caso. Este vínculo con el tráfico de drogas eleva la gravedad del hallazgo y refuerza la hipótesis de que el polígono clandestino podría haber estado al servicio de redes criminales que operan en la sierra centro del país.
La presencia de chalecos tácticos entre el material incautado es otro elemento que llama la atención de los investigadores. Este tipo de equipamiento, de uso restringido, sugiere un nivel de organización que va más allá de la simple práctica recreativa de tiro, y apunta a actividades de preparación operativa con fines potencialmente delictivos.
La desarticulación de este polígono clandestino demuestra que las Fuerzas Armadas mantienen operaciones sostenidas de inteligencia y control territorial, incluso en zonas que tradicionalmente no figuraban como puntos críticos de inseguridad.
La estrategia de seguridad del Gobierno se extiende a la sierra centro
Este operativo se inscribe en la estrategia integral de seguridad implementada por el gobierno del presidente Daniel Noboa, que ha priorizado el combate frontal contra el crimen organizado y la proliferación de armas ilegales en todo el territorio nacional. La acción en Chimborazo demuestra que los esfuerzos no se concentran exclusivamente en las zonas costeras —donde la violencia ha sido más visible—, sino que abarcan también regiones de la sierra que podrían estar siendo utilizadas como retaguardia logística por organizaciones criminales.
Desde la declaratoria de conflicto armado interno en enero de 2024, las Fuerzas Armadas han intensificado sus operaciones de control territorial, lo que ha permitido detectar estructuras clandestinas que antes operaban con relativa impunidad. La política de mano dura ha arrojado resultados concretos en materia de decomisos de armas e incautación de material bélico en diversas provincias del país.
La provincia de Chimborazo, históricamente considerada una zona de relativa tranquilidad en comparación con las provincias costeras, ha comenzado a registrar señales de actividad delictiva que exigen una respuesta oportuna. La detección de este polígono clandestino constituye una alerta sobre la expansión geográfica de las redes criminales y la necesidad de mantener la vigilancia en todos los rincones del territorio ecuatoriano.
Proceso legal en marcha
Los cinco aprehendidos fueron puestos a órdenes de la Fiscalía General del Estado, que deberá determinar los cargos correspondientes. Entre las figuras legales que podrían aplicarse se encuentran la tenencia ilegal de armas, la asociación ilícita y, en el caso del individuo con antecedentes, posibles cargos agravados por su historial delictivo.
Las armas y el material incautado serán sometidos a peritajes balísticos y de rastreo para determinar si han sido utilizados en hechos delictivos previos o si pueden vincularse con otras investigaciones en curso. Este tipo de análisis forense ha permitido en ocasiones anteriores conectar armamento decomisado con casos de sicariato y enfrentamientos entre bandas criminales.
La ciudadanía de Riobamba y la provincia de Chimborazo puede interpretar este operativo como una señal clara de que las Fuerzas Armadas y el Gobierno Nacional no dejarán espacios sin control. La desarticulación de estructuras clandestinas, por pequeñas que parezcan, contribuye a cerrar los circuitos logísticos que permiten al crimen organizado operar y expandirse por el territorio ecuatoriano.