La comunidad deportiva de Guayaquil ha elevado sus alertas tras una serie de incidentes fatales y delictivos que ponen en riesgo la vida de quienes practican deporte al aire libre. El pasado 4 de septiembre, la runner Mónica Martinich perdió su vida tras ser arrollada por un vehículo mientras entrenaba en la vía a Samborondón. Este trágico acontecimiento ha reactivado el reclamo histórico de ciclistas, runners y rollers para contar con espacios adecuados y seguros que les permitan realizar sus rutinas sin exponerse al exceso de velocidad vehicular y a la inseguridad pública.
La realidad del entrenamiento en las calles
Miles de ecuatorianos inician su jornada deportiva antes del amanecer, alrededor de las 04:30 horas, para evitar el tráfico diurno y cumplir con sus responsabilidades laborales o académicas. Sin embargo, esta práctica los expone a conductores que circulan bajo los efectos del alcohol o a exceso de velocidad. Oswaldo Estrada, ciclista activo desde 2015, relata incidentes graves ocurridos en la Plaza de Batán y señala que ciertos tramos se han convertido en zonas de fuga para delincuentes, aumentando el riesgo de asaltos durante las horas matutinas.
Cifras alarmantes del Observatorio ATM
Los datos oficiales respaldan la percepción de inseguridad. Según el Observatorio de Seguridad Vial de la Agencia de Tránsito y Movilidad (ATM), entre 2019 y septiembre de 2026 se registraron 54 muertes por atropellamientos en peatones, además de 296 víctimas siniestradas entre ciclistas. El año con mayor número de accidentes para este último grupo fue 2020, con 80 casos reportados. Alberto Hidalgo, coordinador de Masa Crítica Guayaquil, confirma que la participación en cicleadas masivas ha caído drásticamente, pasando de cerca de 900 participantes a apenas 200 actuales debido al temor, según informamos en Conductores alertan sobre peligros en infraestructura vial de Guayaquil por falt.
Exigencias para garantizar el derecho a la vida
Frente a este panorama, los deportistas exigen medidas concretas que vayan más allá del protocolo individual. Si bien utilizan chalecos reflectivos y corren en contra de sentido de circulación como medida preventiva, consideran insuficientes las ciclovías abiertos únicamente los domingos. Solicitan al Ejecutivo la implementación de rutas seguras de lunes a domingo con presencia policial efectiva, siguiendo ejemplos internacionales que priorizan la infraestructura para el deporte masivo.