El verano de 2026 marcará el final legal del consumo de carne de perro en Corea del Sur. Esta fecha coincide con la entrada en vigor de una nueva normativa aprobada por las autoridades legislativas, que pondrá fin definitivamente a la cría, sacrificio, distribución y venta de estos animales para fines alimenticios. La ley fue formalmente sancionada en enero de 2024 e incluye un periodo de transición de tres años diseñado para permitir que el sector empresarial se adapte a los nuevos estándares regulatorios.
El fin del boshintang y la adaptación del mercado
La medida afecta directamente al boshintang, una sopa tradicional cuyo ingrediente principal es la carne de perro. Históricamente, este plato ha sido asociado con los días de mayor calor en el país y se consideraba una preparación vigorizante para combatir las altas temperaturas estivales. Sin embargo, la tradición culinaria ha experimentado un declive significativo en popularidad entre la población surcoreana.
Datos recogidos mediante encuestas previas a la aprobación de la ley indican que el 80 % de los encuestados se mostraba favorable hacia la prohibición. Esta tendencia social ha facilitado la implementación del cambio normativo, aunque las autoridades reconocen que la transición impactará económicamente al sector gastronómico.
Impacto en negocios y contexto climático
Se estima que la nueva normativa afectará a unos 6.000 establecimientos comerciales dedicados a la venta de carne canina. Durante el periodo de transición, algunos negocios han comenzado a modificar sus menús para ofrecer alternativas como la carne de chivo o cabra, buscando mantener su clientela sin infringir las futuras restricciones legales.
La despedida de esta tradición ocurre en un contexto climático particularmente extremo. Según registros del servicio meteorológico nacional, que conserva datos desde 1904, el país registró una temperatura récord de 42,5 grados Celsius el pasado 2 de agosto. Ante estas olas de calor intensas, las autoridades sanitarias han recomendado la suspensión inmediata de actividades al aire libre.
Mientras Corea del Sur enfrenta condiciones térmicas históricas que ponen a prueba su infraestructura y salud pública, también atraviesa un momento sociocultural significativo: el cierre definitivo de una práctica gastronómica centenaria. La convergencia entre la crisis climática local y la reforma legal subraya los cambios estructurales por los que está pasando el país en materia alimentaria y social.