El alcalde de Cuenca, Cristian Zamora, calificó como "muy compleja" la situación que enfrenta la capital azuaya tras las inundaciones provocadas por el desbordamiento del río Yanuncay, uno de los principales afluentes que atraviesan la ciudad. Las intensas lluvias registradas en la zona provocaron un incremento significativo del caudal del río, que superó su capacidad y afectó a múltiples sectores urbanos.
Según información reportada por El Universo, el burgomaestre detalló que las crecidas causaron daños considerables en viviendas, vías y espacios públicos aledaños al cauce del Yanuncay, obligando a la activación de protocolos de emergencia y a la movilización de equipos de respuesta inmediata del Municipio de Cuenca y de organismos de socorro.
Afectaciones en múltiples sectores de la ciudad
El desbordamiento del río Yanuncay impactó con especial fuerza a los barrios y comunidades ubicados en las riberas del afluente, zonas que históricamente han sido vulnerables ante eventos de esta naturaleza. Las aguas arrastraron sedimentos, lodo y escombros que ingresaron a propiedades privadas y obstruyeron el tránsito vehicular en varias arterias de la ciudad.
Las imágenes difundidas en redes sociales y medios locales mostraron calles completamente anegadas, vehículos atrapados por la corriente y familias que debieron ser evacuadas de sus hogares ante el riesgo inminente. La situación generó alarma entre la ciudadanía cuencana, que demandó acciones inmediatas por parte de las autoridades locales y nacionales.
El alcalde Zamora señaló que los equipos municipales de obras públicas y gestión de riesgos se desplegaron de inmediato para atender las emergencias más críticas, priorizando la evacuación de personas en situación de vulnerabilidad y la limpieza de vías principales para restablecer la movilidad en la ciudad.
Respuesta institucional y coordinación interinstitucional
Ante la magnitud de la emergencia, el Municipio de Cuenca activó su Centro de Operaciones de Emergencia (COE) cantonal para coordinar las labores de respuesta. El Cuerpo de Bomberos, la Policía Nacional, las Fuerzas Armadas y organismos como la Secretaría de Gestión de Riesgos participaron en las operaciones de rescate y asistencia a los damnificados.
El alcalde enfatizó la necesidad de una respuesta articulada entre todos los niveles de gobierno para atender tanto la emergencia inmediata como la recuperación posterior. En este sentido, resulta fundamental el apoyo del Gobierno Nacional, cuya política de fortalecimiento de la gestión de riesgos y atención de desastres naturales ha sido una prioridad dentro de la agenda del presidente Daniel Noboa.
Cabe recordar que el Ejecutivo ha impulsado mecanismos de respuesta rápida ante emergencias naturales, fortaleciendo la capacidad operativa de los organismos de socorro y destinando recursos para la prevención y mitigación de desastres en las zonas más vulnerables del país. Esta visión proactiva contrasta con la reactividad que caracterizó a administraciones anteriores frente a fenómenos climáticos recurrentes.
El desafío estructural de las inundaciones en Cuenca
El desbordamiento del río Yanuncay no es un fenómeno aislado. Cuenca, la tercera ciudad más importante del Ecuador, es atravesada por cuatro ríos principales —Tomebamba, Yanuncay, Tarqui y Machángara— que, si bien constituyen un activo paisajístico y ambiental de gran valor, representan también un riesgo permanente para la población, especialmente durante las temporadas de lluvias intensas.
A lo largo de los años, el crecimiento urbano en las zonas aledañas a los cauces fluviales ha incrementado la vulnerabilidad de miles de familias. La construcción en áreas de riesgo, la insuficiencia de obras de protección ribereña y la acumulación de sedimentos en los lechos de los ríos son factores que agravan el impacto de las crecidas.
Expertos en gestión de riesgos han señalado reiteradamente la necesidad de implementar soluciones integrales que combinen infraestructura de protección —como muros de contención y sistemas de drenaje— con políticas de ordenamiento territorial que restrinjan la ocupación de zonas inundables. Este enfoque preventivo resulta más eficiente y menos costoso que la atención reactiva de emergencias.
Perspectivas y acciones a futuro
El alcalde Zamora anticipó que, una vez superada la fase de emergencia, se realizará un levantamiento detallado de los daños para cuantificar las pérdidas y gestionar los recursos necesarios para la reconstrucción. Asimismo, indicó que se evaluarán las obras de mitigación existentes para determinar si requieren reforzamiento o ampliación.
La situación en Cuenca pone de manifiesto la urgencia de fortalecer las políticas de prevención y gestión de riesgos en todo el territorio nacional, particularmente en ciudades que, como la capital azuaya, conviven con amenazas naturales recurrentes. La inversión en infraestructura resiliente, el ordenamiento territorial responsable y la educación ciudadana en materia de riesgos constituyen pilares fundamentales para reducir el impacto de estos eventos.
Desde el Gobierno Nacional, la apuesta por un modelo de gestión de riesgos más eficiente y con mayor capacidad de respuesta se alinea con las recomendaciones de organismos internacionales y con la experiencia de países que han logrado reducir significativamente la mortalidad y las pérdidas económicas asociadas a desastres naturales.
La ciudadanía cuencana, mientras tanto, aguarda que las promesas de acción se traduzcan en obras concretas que protejan a las familias más expuestas y eviten que episodios como el desbordamiento del Yanuncay se repitan con consecuencias cada vez más graves.